Arábica, el libro del café...

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El café y la salud

No obstante beber café tiene efectos positivos en la salud, es importante aclarar que la evidencia para sustentar esta afirmación es considerable: según la Biblioteca Nacional de Medicina de Norteamérica, más de 19,000 estudios científicos se han realizado sobre la cafeína y el café. También es conveniente recordar que el grano contiene cientos de compuestos (como los heterocíclicos), muchos de los cuales poseen propiedades medicinales.

La cafeína

Una vez ingerida, más del 99% la absorbe el tracto gastrointestinal, con lo que rápidamente comienza a extenderse por todo el organismo. Unos 20 o 40 minutos después, alcanza su concentración hemática (en la sangre) más alta. Con todo, por su alta solubilidad, ni la cafeína ni los productos resultantes de su metabolización en el hígado se acumulan en el cuerpo, pues los riñones y el tracto urinario se encargan de eliminarla, aunque una parte es absorbida de nuevo por los conductos renales. Sólo una cantidad de cafeína menor a 4% se desecha sin haber sido transformada.

Se estima que el promedio de vida, o el tiempo requerido para que el organismo metabolice la mitad de la cafeína circulante en la sangre, es de cinco horas, aunque este tiempo varía según las circunstancias de cada individuo. Por ejemplo, la gente que fuma tiende a procesarla en tres horas, pero aquella que no, tarda el doble en eliminarla. Las mujeres embarazadas, en especial durante los últimos meses de gestación, la procesan en 19 horas, las que toman la píldora anticonceptiva, en 13, mientras que los niños y neonatos la eliminan en un promedio de 40 y 70 horas, respectivamente.

El punto de vista científico

Si bien es cierto que la cafeína opera en el cerebro como un estimulante, no existe evidencia clínica de dependencia hacia ésta, y ninguno de los productos que la contienen están considerados como adictivos. De hecho, esta sustancia no se incluye en la lista de drogas que causan adicción. Según un estudio del Instituto Nacional Francés de la Salud, la cafeína no sólo no es perjudicial para la salud, sino que “mejora la respuesta cerebral sin producir adicción”.

De forma similar, la Organización Mundial de la Salud dice que “no hay evidencia alguna de que el uso de la cafeína tenga ni remotamente consecuencias físicas y sociales comparables con aquellas asociadas con el abuso de drogas fuertes”.

Enfermedades del sistema nervioso

Al estudiar el efecto del café en cuanto a enfermedades neurodegenerativas como el Parkinson y el Alzheimer, se ha observado que existe una correlación inversa, pues su empleo parece reducir la posibilidad de padecerlas.

La enfermedad de Parkinson es una enfermedad del sistema nervioso que ocasiona temblor de brazos y piernas, así como rigidez muscular. Una de sus causas radica en la deficiencia de dopamina, una sustancia neurotransmisora muy importante en el control del movimiento corporal.

Diversas investigaciones encontraron que la cafeína actúa como protección al evitar la reducción de la dopamina y los consecuentes signos físicos de la enfermedad. En experimentos con ratones se observaron algunos síntomas de la enfermedad al extraerles la dopamina del cerebro, sin embargo, en varios estudios (1991 y 2001) se observó la ausencia de dichos indicios después de administrarles cafeína.

Conclusión

Moderación, es decir, tomar café según la tolerancia y circunstancias de salud individuales. En términos generales se considera aceptable beber de tres a cuatro tazas al día y se aconseja no consumir más de seis. A este respecto, la Asociación Médica Americana dice que “Los bebedores moderados de té o café probablemente no necesitan preocuparse por su salud, en relación con el consumo de cafeína, considerando que otros hábitos en su vida diaria (dieta, consumo de alcohol) sean moderados también”.

Dado el efecto diurético del café, es importante beber agua natural frecuentemente. También, por su relativa acción calcio-diurética, se recomienda tomar complementos o alimentos ricos en calcio.