Arábica, el libro del café...

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Certificaciones

Aunque el ejemplo previo es correcto, en realidad está simplificado, ya que por la interrelación existente entre los tres ámbitos, las soluciones propuestas para un área en particular siempre incluyen aspectos de las demás. Entonces, como el sistema de cultivo orgánico también atiende cuestiones económicas y sociales, delimitar su alcance no es tan sencillo. De hecho, en algunos documentos se ha mencionado que la diversidad y ambigüedad de los términos puede provocar que pierdan su validez y que el consumidor acabe por ignorar tanta descripción exótica y recurra, en cambio, al producto más económico.

Antecedentes

Esta crisis del café básicamente resultó del desequilibrio entre oferta y demanda, ya que el cambio en el sistema de cultivo generó una mayor oferta, y esa motivó a su vez un problema económico al ocasionar el desplome mundial de los precios del grano. Esto provocó que miles de familias en el campo se vieran en una situación en la que sus ingresos por la venta del café no alcanzaban a cubrir los correspondientes gastos de producción, lo que las obligó a vivir en condiciones de extrema pobreza o a abandonar su medio de vida: tradiciones, familia u hogar.

Ambientales

En términos generales, bajo estos métodos nada se salva, sean insectos, plantas, árboles, animales o la tierra misma: en primer lugar, durante el proceso de limpieza del terreno se hace un uso intensivo de herbicidas e insecticidas, los cuales la contaminan. En segundo lugar, al desaparecer toda la vegetación y los animales que de ésta viven, deja de haber materia orgánica para alimentarla, por lo que es una tierra pobre en nutrientes y que requiere del uso de abonos y fertilizantes químicos. En tercer lugar, al no haber árboles con raíces gruesas, se propicia la erosión de la tierra, y como prácticamente se encuentra al aire libre, su contenido de humedad es escaso.

Desdichadamente, el cafeto, motivo por el cual se realiza todo este desastre, tampoco resulta ileso. La planta requiere de humedad, no sólo de riego, y al carecer de ella se debilita, se enferma y queda expuesta al ataque de hongos e insectos, lo que obliga a reemplazarlas con frecuencia. Incluso cuando se busca reducir esta exigencia y las Arábica se sustituyen por Robusta, ¿qué se logra? Sólo la aniquilación gradual y progresiva de plantas de calidad para dejar en su lugar otras de ínfima categoría y sabor cuestionable.

Económicas

La tendencia hacia el cultivo de cafés de menor calidad se demuestra de nuevo al analizar los porcentajes de producción por especie. En 1983, casi el 75% fue Arábica y el 25% restante, Robusta y otras especies, mientras que en 2002 los porcentajes fueron de 69% y 31% respectivamente. En cuanto al crecimiento anual promedio en esos 19 años, éste fue de 1.14% para el café Arábica y de 3.30% para el Robusta.

De hecho es probable que los últimos porcentajes sean menores para el Arábica y mayores para el Robusta, pues se ha asumido, para aquellos países productores de ambos tipos de café, que en esos 19 años los produjeron siguiendo una distribución igual a la del 2002 (por ejemplo, Brasil produjo 85% de Arábica y 15% de Robusta).

Estadísticas de precio

Así como el incremento drástico en la producción se tradujo en un exceso de oferta, ésta a su vez repercutió en la baja de los precios del café.

En 1984 el promedio anual del indicador de precios (ver apéndice) de la ICO fue de 141.19 c/lb. En 1985, el precio del café fue de 133.10 c/lb. Sin embargo, la helada de 1984 y la sequía de 1985 en Brasil, ocasionaron la reducción de los inventarios mundiales de café y provocaron el alza de precios: en 1986, subió a 170.93 c/lb, para luego descender hasta los 53.35 c/lb en 1992. En los siguientes tres años el precio se recuperó hasta alcanzar los 138.42 c/lb (en parte, por una helada en Brasil en 1994). Finalmente, en 2001 el precio cayó a 45.60 c/lb, uno de los promedios anuales más bajos del siglo XX. En 2002 y 2003, el precio subió a 47.74 c/lb y 51.86 c/lb, respectivamente.

{im04_07. promedios anuales de los precios indicativos: gr_Precind_avg.ai }

Sociales

Alguien podría cuestionar por qué simplemente no se abandona el cultivo de café y se comienza el de algún otro producto. Se recordará que el cafeto requiere de tres o cuatro años para comenzar a producir sus primeros frutos y de tres o cuatro más para hacerlo de forma abundante. Así, el tiempo, dinero y esfuerzo requeridos para lograr un cafetal productivo no son algo que permita su fácil abandono. De hecho, esta situación también impide detener la sobreproducción, pues dados los precios bajos a los que se cotiza el grano, los productores tratan de generar una cantidad mayor para siquiera cubrir sus necesidades mínimas y se condenan a sí mismos en el transcurso. Si esto sonase ilógico, sólo basta pensar en lo que sucede en un cruce de calles cuando los semáforos se descomponen: cada conductor en su afán de cruzar antes que los demás tan sólo impide su propio avance y el de todos. Absurdo, pero cierto.

Además, junto con la pérdida del tiempo y dinero invertidos, también están los riesgos inherentes al comenzar la siembra de otros productos, muchos de los cuales padecen problemas similares: tarifas altas de exportación, subsidios por parte de los países industrializados que también los producen, valores de oferta elevados y, por ende, precios muy bajos.

Sin embargo, hay varios productos remunerativos y exentos de tales problemas: marihuana, amapola, coca y qat. No obstante su cultivo es ilegal, muchos campesinos recurren a estas opciones debido a sus condiciones de vida tan deprimentes. Por ejemplo, en Etiopía muchos cafetales se están convirtiendo en cultivos de qat, droga que se vende a poco más de 9 dólares el bushel. Asimismo, en Perú, donde el café apenas alcanza a venderse a 65 centavos la libra, la coca se vende a 3 dólares la libra.

Sustentabilidad

Se dice que un café sustentable se refiere colectivamente al de sombra, al orgánico o al equitativo; así éstos serían cafés sustentables. Sin embargo, de forma más precisa puede definirise como el obtenido sin exponer la capacidad productiva de las próximas generaciones, las cuales deben seguir produciendo café de forma sana, justa y equilibrada en cada ámbito (ambiental, económico y social). De hecho, la producción, procesamiento y comercialización del grano deben cumplir un objetivo más allá del evidente, pues deben ayudar de forma tangible a mejorar y desarrollar esas tres áreas.

Al igual que en las otras certificaciones, el café sustentable forma parte de la llamada Agricultura Sustentable (o Agricultura Sostenible), la cual se refiere a una producción agrícola y a un sistema de distribución que integra los ciclos naturales, protege y renueva la fertilidad del suelo, optimiza el uso de los recursos, reduce el uso de recursos no renovables, provee un ingreso adecuado, promueve oportunidades en las comunidades y que minimiza los impactos negativos en la salud, seguridad, vida silvestre, calidad del agua y en el medio ambiente.

Conclusión

Ciertamente, muchas de las pruebas a favor tienen que ofrecer algún beneficio tangible para el consumidor para obtener su apoyo, mas esto no quiere decir que sean esenciales. Por ejemplo, aunque una mejoría en el sabor sería apreciada por el comprador, ello no es primordial. ¿Por qué? Simplemente porque aun si no se da, los sistemas modernos de cultivo definitivamente tampoco la van a proporcionar, sino todo lo contrario.

No se trata de defender supuestas mejoras en el sabor, sino de conservar plantas Arábica de calidad. Como se demostró, su número está disminuyendo al ser sustituidas con la especie Robusta, con plantas ilegales o simplemente abandonadas. En 1983, la producción de grano Robusta representó el 28% de lo obtenido de Arábica. En 1999 el porcentaje fue de 50%. Como la producción de Viet Nam disminuyó de 2000 a 2002, en ese último año el porcentaje decreció a 41%. Sin embargo, con base en el crecimiento anual promedio de ambas especies, desde 1983 hasta 2002, para 2011 el porcentaje sería nuevamente de 50% y de 60% para 2020.

Por ende, debatir sobre ciertos puntos en particular no es sino una forma de desviarse de lo fundamental. Sin embargo, para mantener en mente los aspectos esenciales, es necesario comenzar a pensar en términos más amplios, es decir, a mayor escala y a más largo plazo. Todos estamos involucrados y nadie está exento de las consecuencias de los problemas centrales. Por ejemplo, aunque la destrucción de millones de hectáreas forestales y la extinción de cientos de especies ocurren lejos de uno, sus efectos siempre nos alcanzan, sólo basta ver las devastaciones provocadas por el tsunami en Sumatra y por los huracanes en el área sudeste de Estados Unidos (ambas en 2005).